NIEMEYER

Una de mis primeras comidas sentada fue con Niemeyer, o, más bien, en Niemeyer. El museo de arte contemporáneo en Rio del arquitecto brasleño se asemeja tanto a un ovni, que no resulta irónica mi atracción por él, dada mi condición de alien de recién llegada al Brasil. Además el museo es conocido como el MAC de Niterói, título perfectamente transferible a una nave. En su interior llama la atención de una obra de la artista brasileña Bárbara Schall , de la que dejo un vídeo más abajo llamado "Posso me ver nos teus olhos" ("Me puedo ver en tus ojos").

El Bistró escondido escaleras abajo ofrece una carta bastante internacional, que interpreto como una señal de adaptación progresiva al medio. Asimismo me dejan curiosear en la cocina, en la que el chef intenta explicarme el contenido de cada cazuela con tiernos gestos de Tarzán (culpa mía, no hablo portugués). Eso sí, ¡nada de hacer fotos!, me dice la propietaria, como si fuera a comunicarle al gobierno la distribución exacta de sus salsas.

Los restaurantes en museos no siempre son un acierto, pero éste no es el caso del que hay en el MAM de São Paulo (Museo de Arte Moderno). El formato buffet es bastante arriesgado, sobre todo en Brasil donde vender la comida al peso en restaurantes es práctica común. No obstante en el MAM todo resulta ser delicioso y brasileño. Acompaña una exposición de Adriana Varejão, artista brasileña famosa por sus voluptuosidades carnales, o carnívoras, según se mire, una suerte de paisaje barroco de órganos.

Junto al MAM está el pabellón de la Bienal de São Paulo,también diseñado por Niemeyer, en el que tiene lugar su trigésima edición. La calidad del contenido me dejó la cabeza en ebullición (comentario positivo).