Arepas, carimañolas

Las arepas quizá sí deban ser el plato nacional colombiano, aunque habrían de compartirlo con Venezuela. Están presentes en casi todos los desayunos junto con el café y los “buenos días” desde tiempos prehispánicos. Para los que no las hayan visto nunca, son como panecillos redondos, normalmente de maíz, densos y sin duda, como dicen aquí, llenadores. Existen diferentes tipos para cada región y variantes en el relleno, siendo la mejor sorpresa la de huevo. Sin embargo, en las casas colombianas que me acogieron, se comía arepa de queso, tostaditas al grill, acompañadas de huevos revueltos y el infaltable café, junto con múltiples indicaciones sobre cómo proceder ante cada elemento. 

He incluido en este post las carimañolas porque también son desayuno, sobre todo en la costa atlántica. Estos fritos de nombre tierno bien podrían ser confundidas por gigantes croquetas, pero nada más lejos porque están hechas de yuca. La yuca es uno de esos afortunados tubérculos moldeables para muchos usos, que no sé por qué desatinada razón no es muy conocido en las Europas. Mezclan la yuca hervida con queso fresco, y con esta amable masa envuelven el relleno, normalmente de carne o pollo, para después freír la carimañola cerrada hasta que esté dorada. Son muy densas al gusto pero decididamente satisfactorias como desayuno, ya que son una pequeña bomba de energía.