Café de Colombia

El café de Colombia se dice todo seguido y con gran respeto, ya que está considerado el mejor café suave del mundo, que incluso está protegido por la Unión Europea, una especie de Miss Café con guardaespaldas. Además los colombianos son muy particulares a la hora de tomarlo, ya que, como es frecuente en el mundo gastronómico, hay mil reglas sobre cómo hay que hacerlo. El buen café se toma sin azúcar, ya que éste sólo maquilla el sabor y se mezcla en tazas amateurs o con cafés de poca calidad. Por otro lado, el tipo de café que más se consume es el que ellos llaman “tinto”, que vendría a ser lo que nosotros conocemos como café americano.

Si los ingleses ofrecen un té cada dos por tres y ante cualquier situación, los colombianos definitivamente hacen lo mismo con el café. Todos los hostales en los que dormí ofrecían tintos gratis, y llegas a sentirte reconfortado cuando se tiene la certeza de que, por lo menos, siempre nos quedará el café.

En la zona cafetera tuvimos la suerte de visitar una finca de café, donde nos mostraron el proceso de desgrane y secado. Primero una máquina saca los granos de las vainas y otra los lava. Acto seguido pasan a un secador donde se dejan durante un día o noche enteros para que se sequen. Por último se empacan y se venden a las compañías que posteriormente se encargan de tostarlo y molerlo. Beber café directo de la finca te deja con la sensación de que todos los cafés que probaste ante de ese eran tóxicos. Lo malo es que ésto condiciona todos los cafés que tomes en el futuro, pero, ¡mi reino por un caballo!, merece la pena.