Dulsesito

Voy caminando inocentemente por las calles de Medellín, y de repente me doy cuenta de que hay una mujer masajeando un árbol con una especie de masa elástica. Lo peor es que nadie más parece encontrarlo extraño, y entonces me doy cuenta de que es una de esas situaciones en las que, o hay cámara oculta, o eres extranjerísimo. Con una curiosidad inevitable me acerco y le pregunto directamente a la señora que qué hace y si es legal. Menos mal que el carácter colombiano es por defecto amable. Es así como descubro la gelatina de pata de res, típica de la región de Antioquia, que se parece, por no decir que es idéntica, a los marshmallows o nubes de algodón. Pero, si es de pata de res, ¿es dulce, salada? La pata de res se utiliza solamente al principio para extraer la gelatina hirviéndola durante horas. Después se cuela el líquido y se cocina con canela, clavos, azúcar y leche evaporada. Esta mezcla se deja cuajar, y después se “masajea” en un palo para obtener el producto final. Se vende en palitos o empaquetados, lo cual no deja sospechar sobre su origen vacuno. Lo cierto es que la gelatina de res es “bien rica mami”, aunque bastante empalagosa y difícil de acabar.

Los enyucados, por otro lado, sí son perfectamente acabables e incluso se hacen escasos. Tradicionalmente se hacen con yuca, coco, queso costeño, azúcar, mantequilla, anís y una pizca de sal, aunque algunas variantes prescinden del queso o le añaden yemas o coco, para gustos los arbustos.