Hornado

“Conforme avanza el día, se alinean sus cabezas sonrientes. Les acomodan ajíes frescos entre los dientes, de modo que sus sonrisas se hacen carcajadas.”

Fuente

Al encontrarse de frente con un hornado, es inevitable sentirse un poco medieval. Pero no medieval en el sentido de trovadores y justas de caballeros, sino medieval a lo festín de cerdo con manzana en la boca, y sin cubiertos. La palabra hornado seguramente perdió la “e” de “horneado” en las prisas del mercado, aunque esta ausencia tampoco aporta demasiado misterio a la naturaleza del plato: es cerdo al horno (¡sorpresa!). Se come sobre todo en la zona de la sierra, ya que son bastantes calorías para dietas playeras, aunque puede encontrarse en todo el país, y suele acompañarse con llapingachos y ensalada. 

Lo que me sorprende del hornado, es el tamaño que deben tener los hornos de tan pequeñas señoras para albergar cerdos enteros. Y, además, ¿cómo manipularán el animal ellas solas? Meterlo y sacarlo del horno, servirlo...etc, ¡debe ser casi heroico!

Si uno se siente anacrónico y quiere intentarlo en casa, lo mejor es seguir estas modestas indicaciones:

1. Se limpia bien la pierna de cerdo y se le hacen incisiones profundas para untar la mezcla de sal, pimienta, comino y ajo machacado. 

2. Se deja marinar por 24 horas en la nevera. 

3. Se agrega cerveza y se deja en la nevera por dos días más, volteando cada 8 horas. 

4. La cocción se demora entre 2 y 4 horas por kg de cerdo.