El Maíz es América

”Poco faltaba para que el Sol, la Luna y las estrellas aparecieran sobre los Creadores y Formadores. De Paxil de Cayalá, así llamados vinieron las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas.  Éstos son los nombres de los animales que trajeron la comida: Yac (el gato del monte), Utiú (el coyote), Quel (Chocoyo) y Hoh (el cuervo). (...) Y así encontraron la comida y ésta fue la que entró en el cuerpo del hombre creado, del hombre formado; ésta fue su sangre, de ésta se hizo la sangre del hombre. Así entró el maíz en el hombre por obra de los progenitores.”

Popol Vuh

 

El maíz es América y América es de maíz. Según el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, aunque de puño y letra anónimos como los cantares más épicos, el hombre se hizo hombre cuando el maíz le invadió el cuerpo y, grano a grano, se hizo humano. Este mito no podría ser más ilustrativo de lo que el maíz representa, no sólo en la alimentación, sino en toda la cultura americana. Es el comienzo, camino y meta. También el dios Quetzalcóatl es considerado descubridor del oro nutritivo mesoamericano: según la leyenda, el dios benefactor del hombre se convirtió en hormiga negra para llegar hasta el maíz. Tras superar innumerables dificultades, consigue transportar el grano hasta el hombre y ponerlo en sus bocas ”para que comiéndolo, se hicieran fuertes”. De una manera o de otra, el maíz constituye el origen absoluto de la humanidad en estos enclaves del mundo.

 

"Maíz, sociedad, cultura e historia son inseparables. Nuestro pasado y nuestro presente tienen su fundamento en el maíz. Nuestra vida está basada en el maíz. Somos gente del maíz."

Guillermo Bonfil Batalla